El campeonato eterno

Escribir de y acerca de fútbol en Independiente en la era post Gallego resulta casi siempre repetitivo. Hoy lo vuelvo a hacer a modo de descarga y porque también creo que debemos analizar para trabajar en mejorar para lo que viene.

Veo un equipo sin identidad. Cuando vos no tenés sustento en ideas, en una columna vertebral, cuando no sabés bien a que jugás, te va a pasar esto que le pasa al equipo de Ramón Díaz. Un día perdés con cualquiera, feo, como ayer, y otro día le ganás a cualquiera, pero también feo, de casualidad.

Haciendo un análisis más profundo me parece que la mezquindad de este presente de nuestro querido Independiente queda expuesta claramente con el cambio del primer tiempo donde Matheu reemplaza a Núñez, y no jugábamos contra el Barcelona, jugábamos con un equipo horrible que pelea los últimos puestos del campeonato. ¿Por qué tenemos que recurrir a eso? Porque no hay variantes de calidad, ni técnica, ni de capacidad mental, como para ajustarse a las consecuencias de una expulsión.

Ni hablemos de un equipo que juega sin volante por derecha o que no tiene la capacidad colectiva para poder generar un desborde seguido de un centro. O que no puede hacer una pared, o que simplemente ninguno de sus tipos de ataque puede gambetear a un rival. Cosas básicas en mi equipo amateur de los sábados en Quilmes.

Voy con el uno a uno para no aburrir más:

Assman: Mal partido. Es un arquero que me encanta pero ayer se equivocó. En el primer gol dudó en salir y confió en atajar a ángulo cerrado. La fue a buscar adentro por no atorar al delantero contra la raya. Durmió. Es responsable directo del último gol.
Julián Velázquez: Cometió un error que nunca tiene justificación en el profesionalismo. Hacerse expulsar como un nene.
Tuzzio: Fue de mayor a menor. Siempre es un jugador a destacar por su entrega y su calidad técnica. Ayer intercaló buenas con malas.
Milito: Tiene muchas virtudes y algunos toques distintos. Le costó cerrar a la espalda de Argachá.
Argachá: Flojo partido, no atacó ni defendió. Lo segundo es peor que lo primero, obviamente. En el segundo tiempo fue partícipe directo e indirecto en los errores defensivos de todos los goles de Banfield.
Hernán Fredes: No está en su mejor nivel. Entró para correrse todo y se cansó. Intercaló buenas y malas. Para darle una a favor: no tiene un sólo compañero para jugar una pelota. Abusó de la gambeta en el segundo tiempo.
Godoy: Pareciera ser un chico que tiene que aprender mucho todavía. Juega a un nivel de exposición terrible en todos los sentidos. De a ratos le hacen el loco y a veces se compromete con la pelota. Corre y recupera pero le falta tranquilidad.
Ferreyra: Para el olvido. Cero compromiso con el juego. Un volante que no hizo nada. No marcó y no jugó. Nada.
Núñez: Está muy pesado, le cuesta sacarse un jugador de encima para encontrar ese hueco que le permita patear al arco, que parece ser su única virtud.
Defederico: Lamentablemente debería dejar de tener oportunidades en Independiente. Se cae solo con la pelota. No tiene confianza.
Parra: Horrible. Estoy cansado de Parra que juega como si hubiera hecho la cantidad de goles que hizo Erico. Cree tenerse el cielo ganado. Camina la cancha y sobra todas las jugadas. Le rebota la pelota.
Matheu: Error de Ramón exponerlo así. Error de él jugar así. Como siempre, le costaron los cierres en las diagonales, y así llegaron los dos primeros goles de Banfield.
Marco Pérez: Es verdad que generar situaciones de gol pero tiene muchos problemas en la definición. Pateó un lindo tiro libre al medio del arco y nada más. Otro que se tiene que ir ya.
Iván Pérez: No pareciera ser un jugador para esta situación de partido. Su juego displicente lo deja expuesto. Yo lo hubiera puesto antes para intentar tener un poco más la pelota. Flojos minutos de todas maneras.

Creo que si bien se nota algo el trabajo de Ramón Díaz, lamentablemente ya tiene que pensar en un proyecto a largo plazo. Comenzar a trabajar este equipo pensando en Diciembre. Quién se tenga que ir por obligación contractual que vaya dejando lugar a otros compañeros y que vayamos pensando en conformar una columna vertebral aceptable. Hay algunos buenos jugadores que pueden ser parte de un buen equipo con identidad.

Para cerrar, ayer el gol de Acevedo dejó a las claras, a la vista de todos,  como se pueden hacer tan mal las cosas a nivel gestión, a nivel dirigencial. Un jugador que supo rendirte mucho, a un club como Independiente, pelea dos títulos (sin ganarlos, claro está), se aleja sin dejar un sólo peso de ningún tipo de transferencia y te termina haciendo un gol con la camiseta de un club muy chiquito como Banfield. Así estamos.