Calidad de padre

Cuando se dice que estos partidos son aparte, es porque son aparte. No porque queda lindo decirlo o porque quieran darle emoción. Son aparte.

Ayer en la cancha me quedé asombrado en como influye una paternidad en un partido de fútbol, en el contexto, en todo lo que haya dentro de esa cancha. Es increible que pase así. Los jugadores son 11 para cada lado, hay un árbitro que se equivoca y acierta para los dos. Los 22 juegan con la misma pelota, los arcos son iguales, etc. Solo una cosa es distinta: una camiseta es roja y la otra blanca y celeste. Y ya con eso tenés todo. Ese color rojo tiene casi 107 años de historia gloriosa. Y pareciera que todo eso entrara en una pedazo de tela de unos centímetros cuadrados.

La gente también siente eso. Los nuestros, los de ellos. No se puede explicar. Hay que estar ahí. Es una sensación pocas veces vista. Nosotros con el pecho inflado, siempre, incluso yendo perdiendo. Ellos tienen un fantasma que los azota siempre, todo el tiempo. Es un karma que tienen adentro. Una especie de fobia. De esas que no te dejan reaccionar. Es complicado.

Por momentos daban lástima. Pero lástima de la geniuna, no de la cargada. Esa gloriosa Guardia Imperial, la hincha de su hinchada, la que siempre alienta, estaba congelada. Por momentos esa gente parecía suspendida en el tiempo, mientras el resto transcurría.

Lo nuestro también es increible. Siempre sabemos colgarnos de los insultos ante cualquier resultado adverso. Pero en este partido no. Perdíamos desde el vestuario, pero la fe nos dominaba a todos. Esa fiesta que estábamos haciendo en el living de su casa no podía frenarse. Le estábamos animando la reunión. Pero es como que todos sabemos que se empataba o se ganaba. Nos pasa siempre con ellos. Insisto, es muy dificil de explicar. Es muy raro.

Contra nosotros les pasan todas. Es algo sobrenatural para mi. La bandera la bajan todos los partidos. Hermosa, grande, eso no se discute. Pero se les raja de lado a lado justo con nosotros. No pegan una. Después quieren lastimar al Patito con el rollo de una cinta y se lo pegan a un jugador de ellos. Les ganamos en la reserva y ahí ya arrancó nuestra fiesta…

En cada bando pasa lo mismo. La historia te transmite cosas. Uno al de al lado en la tribuna. El otro al de al lado. El de al lado a los jugadores. Es energía que fluye. Es la camiseta. Son la copas. Es la paternidad. Es la historia. Es la pierna fuerte y templada. Es la mística. SOMOS NOSOTROS.